martes, 24 de enero de 2012

Páginas cristianas lideran ranking de participación en Facebook

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¿Fue Pedro el primer Papa?

¿Fue Pedro el primer Papa?


Al frente de la Iglesia Católica Romana está el Papa de Roma. Este hombre, de acuerdo con la doctrina católica, es la cabeza de la Iglesia y sucesor del apóstol Pedro.
De acuerdo a esta creencia, Cristo eligió a Pedro como el primer Papa, quien entonces fue a Roma y sirvió en este puesto durante veinticinco años. Comenzando con Pedro, la Iglesia Católica reclama una sucesión de papas hasta el día de hoy y sobre esta creencia está construida la fundación de la Iglesia Católica en su totalidad. ¿Pero enseñan las Escrituras que Cristo haya ordenado a un hombre por encima de todos en la Iglesia? ¿Reconocieron los primeros cristianos a Pedro como tal? La respuesta a estas preguntas es ¡no! Las Escrituras enseñan claramente que había una igualdad dentro de los miembros de la Iglesia de Cristo y que Él “es la Cabeza de la Iglesia” (Efesios 5:23), ¡no el Papa!

Jacobo y Juan, junto con su madre, fueron al Señor una vez pidiendo que uno de ellos se sentara a la derecha y el otro a la izquierda en su reino (en los reinos orientales, los dos ministros principales del estado, segundos en autoridad tras el monarca, eran sentados uno a la derecha y otro a la izquierda). Bien, si la declaración católica fuera verdadera, Jesús les hubiera contestado que ya había otorgado el lado derecho a Pedro, ¡y que no pensaba crear sitio para nadie en su izquierda! Pero, sin embargo, he aquí la respuesta que Jesús les dio: “Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad” (Mateo 20:20-26 y Marcos 10:35-43).

En otras palabras, Jesús les dijo a sus discípulos que no debían actuar como reyes. ¡Ellos no eran para ponerse coronas, sentarse en tronos, ni asemejarse a los reyes gentiles! Pero todas estas cosas han hecho los papas a través de los siglos. En esta declaración, nuestro Señor dice claramente que ninguno de ellos debía hacerse grande sobre los demás. Por el contrario, les enseñó la igualdad, negando claramente los principios que involucra el tener a un Papa reinante sobre la Iglesia, como el “obispo de obispos” o “pastor de los pastores”.

El hecho de que debía haber igualdad entre los apóstoles, se ve también en Mateo 23:4-10. En este pasaje Jesús amonestó a los discípulos contra el uso de títulos como el de “padre” (la palabra papa significa “padre”), rabino o maestro, “porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos” y “porque uno es vuestro Maestro, el Cristo”, y “todos vosotros sois hermanos”. Ciertamente, la idea de que uno de ellos debiera ser exaltado a la posición de Papa está en desacuerdo completamente con estos textos.

Pero a los católicos romanos se les enseña que Pedro era tan superior a los otros discípulos, ¡que la Iglesia entera fue edificada sobre él! El versículo que usan para apoyar esta declaración, es Mateo 16:18: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro y sobre esta roca (piedra) edificaré mi Iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”.

Sin embargo, si tomamos este versículo en su contenido, podemos ver claramente que la Iglesia no fue construida sobre Pedro, sino sobre Cristo. En los versículos anteriores, Jesús preguntó a sus discípulos sobre lo que decían los hombres que Él era. Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías y algunos decían que era uno de los profetas. Entonces Jesús les preguntó: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” Y Pedro contestó: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. Entonces Cristo contestó: “Tú eres Pedro (petros, una masa rocosa), y sobre esta roca (la gran roca de fundación, o sea, la gran verdad que Pedro expresó) edificaré mi Iglesia”. La Roca sobre la cual la verdadera Iglesia había de ser edificada, era conectada con la expresión de Pedro –“Tú eres el Cristo”– y así la verdadera fundación sobre la cual la Iglesia fue construida, fue sobre el mismo Cristo, no sobre Pedro.

Hay otros versículos que indican muy claramente quién es la verdadera roca de fundación; sabemos con entera seguridad que no fue Pedro, pues éste mismo declaró que Cristo era la roca de fundamento (1 Pedro 2:4-8). Dijo también el apóstol a los líderes israelitas que Cristo era la piedra “reprobada por vosotros los edificadores” y que “no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:11-12). La Iglesia fue construida sobre Cristo. El es el verdadero fundamento y no hay otro. “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Corintios 3:11).

Es obvio que los otros discípulos no tomaron las palabras de nuestro Señor –“sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”– como que estaba exaltando a Pedro para ser su papa, pues dos capítulos más adelante le preguntaron a Jesús acerca de quién sería el mayor (Mateo18:1). Si anteriormente Jesús hubiera declarado a Pedro como aquél sobre el cual se habría de edificara la Iglesia; si este verso probara que Pedro habría de ser el Papa, ¡entonces los discípulos hubieran sabido naturalmente quién era el mayor entre ellos y no lo hubieran preguntado!

Comparemos más de cerca de Pedro con los papas, ¡y veremos concretamente que Pedro no fue papa!

1. Pedro era casado. El hecho de que Pedro fuera un hombre casado no armoniza con la posición católica romana de que el Papa debe ser soltero. Las Escrituras nos dicen que la suegra de Pedro fue sanada de una fiebre (Marcos 1:30 y Mateo 8:14). ¡Naturalmente que Pedro no podía tener suegra, si no tuviera esposa!

Sin embargo, algunos tratan de explicar esta discrepancia diciendo que Pedro cesó de vivir con su esposa. Si así fue, ¿entonces su esposa lo dejó? ¿Por qué? ¿Fue acaso incompatibilidad de caracteres? ¿O tal vez él la dejó? Si así fue, entonces fue un desertor. En cualquiera de ambos casos, ¡fue una pobre fundación sobre la cual construir una Iglesia!

Pero la Biblia indica claramente que Pedro ¡no dejó a su esposa! Veinticinco años después de que Jesús regresase al cielo, el apóstol Pablo menciona que los diferentes apóstoles tenían esposas – incluso Cefas (1 Corintios 9:5). Cefas era el nombre en arameo de Pedro (Juan 1:42). Obviamente, Pedro no había abandonado a su esposa.

2. Pedro no permitía que un hombre se le arrodillara a sus pies. Cuando Pedro entró a la casa de Cornelio, leemos que “salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre” (Hechos 10:25-26). ¡Esto difiere mucho de lo que hubiera hecho y dicho un papa! Los hombres se humillan ante el Papa y él se complace en esto.

3. Los papas colocan la tradición en igual sitio que la Palabra de Dios. En el Evangelio según San Mateo 15:6-7, Jesús les dijo a los religiosos de su tiempo, los cuales no honraban a sus padres, leemos: “Así habéis invalidado (anulado) el mandamiento de Dios por vuestra tradición. Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres”.  El sermón de Pedro en el día de Pentecostés estaba lleno de la Palabra de Dios, no de tradiciones de hombres, y cuando las gentes preguntaron qué debían hacer para agradar a Dios, Pedro les dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38).

4. Pedro no fue papa ni portó corona alguna. Pedro mismo explicó que el pueblo de Dios no debía usar coronas en esta vida, pero “cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1 Pedro 5:4). Hasta entonces, no hemos de portar corona ninguna. Y dado que Cristo no ha regresado, ¡la corona que el papa usa, no ha sido puesta sobre él por Cristo!

En resumen, Pedro nunca actuó como papa. Nunca vistió como papa, nunca habló como papa, nunca escribió como papa, y el pueblo jamás se dirigió a él como tal. ¿Por qué? ¡Porque Pedro no era papa!

Probablemente en los primeros días de la Iglesia, Pedro tomó una posición preeminente entre los apóstoles. Esto no lo negamos. Fue Pedro quien predicó el primer sermón después de descender el Espíritu Santo en el día de Pentecostés y tres mil almas fueron añadidas al Señor ese día. Después fue Pedro quien primeramente llevó el Evangelio a los gentiles. Siempre que encontramos una lista de los doce apóstoles en la Biblia, Pedro es siempre el primero en mencionarse (Mateo 10:2, Marcos 3:16, Lucas 6:14 y Hechos 1:13). ¡Pero ninguno de estos casos, ni siquiera usando mucha imaginación, indica que Pedro fuese el papa y obispo universal de los obispos!

Aunque aparentemente Pedro tomó el sitio más sobresaliente dentro del apostolado en un principio, Pablo, años más tarde, es quien parece haber tenido el ministerio más notorio. Como escritor del Nuevo Testamento, por ejemplo, Pablo escribió 100 capítulos con 2.325 versículos, mientras que Pedro sólo escribió 8 capítulos con 166 versos. De modo que el ministerio de Pablo tuvo un alcance superior al de Pedro.

En Gálatas 2:9, Pablo escribió de Jacobo, Pedro (Cefas) y Juan como columnas de la Iglesia Cristiana. Pero Pablo pudo decir: “En nada he sido menos que aquellos grandes apóstoles, aunque nada soy” (2 Corintios, 12:11 y 11:5). Pero si Pedro hubiese sido el pontífice supremo, el Papa, ¡entonces, ciertamente, Pablo hubiera sido algo menor que Pedro! Obviamente no fue este el caso. Luego, en Gálatas 2:11, leemos que Pablo le llamó la atención a Pedro “porque era de condenar”. ¡De esto podemos deducir que Pedro no era considerado como un papa “infalible”!

Pablo dijo: “yo soy apóstol a los gentiles” (Romanos 11:13), en tanto que el ministerio de Pedro fue encaminado hacia el evangelio de la “circuncisión” (Gálatas 2:7-9). Este solo hecho parece prueba suficiente de que Pedro no fue obispo de Roma, como se enseña a los católicos, porque Roma era una ciudad gentil. Todo esto es sumamente significativo; especialmente cuando consideramos que el fundamento total del catolicismo romano está basado en la declaración de que Pedro fue el primer obispo romano.

Se pretende que Pedro fue a Roma por el año 41 d.C., y fue martirizado alrededor del 66 d.C., ¡pero ni tan siquiera existe la menor prueba de que Pedro estuviera en Roma! Al contrario, es evidente, en el Nuevo Testamento, que estuvo en Antioquía, Samaria, Cesarea, Jope y en otros sitios, ¡Pero nunca dice que fuera a Roma! Esta es una extraña omisión, ¡especialmente cuando recordamos que Roma era la capital del Imperio y se la tenía como la ciudad más importante del mundo!

Sin embargo, dicen los católicos romanos que Pedro sufrió martirio allí después de un pontificado de veinticinco años. Si aceptamos el año 66 d.C. como la fecha de su martirio, esto indicaría que fue obispo de Roma desde el año 41 al 66 d.C. Pero en el año 44 d.C., Pedro se hallaba en el Concilio de Jerusalén (Hechos 15). Cerca del 53 d.C. Pablo se reunió con él en Antioquía (Gálatas 2:11), cerca del 58 d.C., Pablo escribió su carta a los cristianos de Roma, en la cual envía saludos a 27 personas, pero ni siquiera menciona a Pedro. ¡Imagínese usted a un misionero escribiendo a la iglesia, saludando a los 27 miembros principales pero sin mencionar al pastor!

Ante la estatua de Pedro se han postrado miles de personas. Se supone que es la estatua de Pedro; pero, como hemos de ver en realidad tan sólo es un ídolo de origen no cristiano.

Con un estudio profundo de las Escrituras, encontramos que Pedro no fue obispo de Roma, que no fue el primer Papa y que el oficio papal no fue instituido por Cristo. Entonces, ¿cuál es el verdadero origen de tal oficio y por qué tratar de unir a Pedro con Roma?.

¿Fue Pedro el primer Papa?

¿Fue Pedro el primer Papa?


Al frente de la Iglesia Católica Romana está el Papa de Roma. Este hombre, de acuerdo con la doctrina católica, es la cabeza de la Iglesia y sucesor del apóstol Pedro.
De acuerdo a esta creencia, Cristo eligió a Pedro como el primer Papa, quien entonces fue a Roma y sirvió en este puesto durante veinticinco años. Comenzando con Pedro, la Iglesia Católica reclama una sucesión de papas hasta el día de hoy y sobre esta creencia está construida la fundación de la Iglesia Católica en su totalidad. ¿Pero enseñan las Escrituras que Cristo haya ordenado a un hombre por encima de todos en la Iglesia? ¿Reconocieron los primeros cristianos a Pedro como tal? La respuesta a estas preguntas es ¡no! Las Escrituras enseñan claramente que había una igualdad dentro de los miembros de la Iglesia de Cristo y que Él “es la Cabeza de la Iglesia” (Efesios 5:23), ¡no el Papa!

Jacobo y Juan, junto con su madre, fueron al Señor una vez pidiendo que uno de ellos se sentara a la derecha y el otro a la izquierda en su reino (en los reinos orientales, los dos ministros principales del estado, segundos en autoridad tras el monarca, eran sentados uno a la derecha y otro a la izquierda). Bien, si la declaración católica fuera verdadera, Jesús les hubiera contestado que ya había otorgado el lado derecho a Pedro, ¡y que no pensaba crear sitio para nadie en su izquierda! Pero, sin embargo, he aquí la respuesta que Jesús les dio: “Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad” (Mateo 20:20-26 y Marcos 10:35-43).

En otras palabras, Jesús les dijo a sus discípulos que no debían actuar como reyes. ¡Ellos no eran para ponerse coronas, sentarse en tronos, ni asemejarse a los reyes gentiles! Pero todas estas cosas han hecho los papas a través de los siglos. En esta declaración, nuestro Señor dice claramente que ninguno de ellos debía hacerse grande sobre los demás. Por el contrario, les enseñó la igualdad, negando claramente los principios que involucra el tener a un Papa reinante sobre la Iglesia, como el “obispo de obispos” o “pastor de los pastores”.

El hecho de que debía haber igualdad entre los apóstoles, se ve también en Mateo 23:4-10. En este pasaje Jesús amonestó a los discípulos contra el uso de títulos como el de “padre” (la palabra papa significa “padre”), rabino o maestro, “porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos” y “porque uno es vuestro Maestro, el Cristo”, y “todos vosotros sois hermanos”. Ciertamente, la idea de que uno de ellos debiera ser exaltado a la posición de Papa está en desacuerdo completamente con estos textos.

Pero a los católicos romanos se les enseña que Pedro era tan superior a los otros discípulos, ¡que la Iglesia entera fue edificada sobre él! El versículo que usan para apoyar esta declaración, es Mateo 16:18: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro y sobre esta roca (piedra) edificaré mi Iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”.

Sin embargo, si tomamos este versículo en su contenido, podemos ver claramente que la Iglesia no fue construida sobre Pedro, sino sobre Cristo. En los versículos anteriores, Jesús preguntó a sus discípulos sobre lo que decían los hombres que Él era. Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías y algunos decían que era uno de los profetas. Entonces Jesús les preguntó: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” Y Pedro contestó: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. Entonces Cristo contestó: “Tú eres Pedro (petros, una masa rocosa), y sobre esta roca (la gran roca de fundación, o sea, la gran verdad que Pedro expresó) edificaré mi Iglesia”. La Roca sobre la cual la verdadera Iglesia había de ser edificada, era conectada con la expresión de Pedro –“Tú eres el Cristo”– y así la verdadera fundación sobre la cual la Iglesia fue construida, fue sobre el mismo Cristo, no sobre Pedro.

Hay otros versículos que indican muy claramente quién es la verdadera roca de fundación; sabemos con entera seguridad que no fue Pedro, pues éste mismo declaró que Cristo era la roca de fundamento (1 Pedro 2:4-8). Dijo también el apóstol a los líderes israelitas que Cristo era la piedra “reprobada por vosotros los edificadores” y que “no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:11-12). La Iglesia fue construida sobre Cristo. El es el verdadero fundamento y no hay otro. “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Corintios 3:11).

Es obvio que los otros discípulos no tomaron las palabras de nuestro Señor –“sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”– como que estaba exaltando a Pedro para ser su papa, pues dos capítulos más adelante le preguntaron a Jesús acerca de quién sería el mayor (Mateo18:1). Si anteriormente Jesús hubiera declarado a Pedro como aquél sobre el cual se habría de edificara la Iglesia; si este verso probara que Pedro habría de ser el Papa, ¡entonces los discípulos hubieran sabido naturalmente quién era el mayor entre ellos y no lo hubieran preguntado!

Comparemos más de cerca de Pedro con los papas, ¡y veremos concretamente que Pedro no fue papa!

1. Pedro era casado. El hecho de que Pedro fuera un hombre casado no armoniza con la posición católica romana de que el Papa debe ser soltero. Las Escrituras nos dicen que la suegra de Pedro fue sanada de una fiebre (Marcos 1:30 y Mateo 8:14). ¡Naturalmente que Pedro no podía tener suegra, si no tuviera esposa!

Sin embargo, algunos tratan de explicar esta discrepancia diciendo que Pedro cesó de vivir con su esposa. Si así fue, ¿entonces su esposa lo dejó? ¿Por qué? ¿Fue acaso incompatibilidad de caracteres? ¿O tal vez él la dejó? Si así fue, entonces fue un desertor. En cualquiera de ambos casos, ¡fue una pobre fundación sobre la cual construir una Iglesia!

Pero la Biblia indica claramente que Pedro ¡no dejó a su esposa! Veinticinco años después de que Jesús regresase al cielo, el apóstol Pablo menciona que los diferentes apóstoles tenían esposas – incluso Cefas (1 Corintios 9:5). Cefas era el nombre en arameo de Pedro (Juan 1:42). Obviamente, Pedro no había abandonado a su esposa.

2. Pedro no permitía que un hombre se le arrodillara a sus pies. Cuando Pedro entró a la casa de Cornelio, leemos que “salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre” (Hechos 10:25-26). ¡Esto difiere mucho de lo que hubiera hecho y dicho un papa! Los hombres se humillan ante el Papa y él se complace en esto.

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4. Pedro no fue papa ni portó corona alguna. Pedro mismo explicó que el pueblo de Dios no debía usar coronas en esta vida, pero “cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1 Pedro 5:4). Hasta entonces, no hemos de portar corona ninguna. Y dado que Cristo no ha regresado, ¡la corona que el papa usa, no ha sido puesta sobre él por Cristo!

En resumen, Pedro nunca actuó como papa. Nunca vistió como papa, nunca habló como papa, nunca escribió como papa, y el pueblo jamás se dirigió a él como tal. ¿Por qué? ¡Porque Pedro no era papa!

Probablemente en los primeros días de la Iglesia, Pedro tomó una posición preeminente entre los apóstoles. Esto no lo negamos. Fue Pedro quien predicó el primer sermón después de descender el Espíritu Santo en el día de Pentecostés y tres mil almas fueron añadidas al Señor ese día. Después fue Pedro quien primeramente llevó el Evangelio a los gentiles. Siempre que encontramos una lista de los doce apóstoles en la Biblia, Pedro es siempre el primero en mencionarse (Mateo 10:2, Marcos 3:16, Lucas 6:14 y Hechos 1:13). ¡Pero ninguno de estos casos, ni siquiera usando mucha imaginación, indica que Pedro fuese el papa y obispo universal de los obispos!

Aunque aparentemente Pedro tomó el sitio más sobresaliente dentro del apostolado en un principio, Pablo, años más tarde, es quien parece haber tenido el ministerio más notorio. Como escritor del Nuevo Testamento, por ejemplo, Pablo escribió 100 capítulos con 2.325 versículos, mientras que Pedro sólo escribió 8 capítulos con 166 versos. De modo que el ministerio de Pablo tuvo un alcance superior al de Pedro.

En Gálatas 2:9, Pablo escribió de Jacobo, Pedro (Cefas) y Juan como columnas de la Iglesia Cristiana. Pero Pablo pudo decir: “En nada he sido menos que aquellos grandes apóstoles, aunque nada soy” (2 Corintios, 12:11 y 11:5). Pero si Pedro hubiese sido el pontífice supremo, el Papa, ¡entonces, ciertamente, Pablo hubiera sido algo menor que Pedro! Obviamente no fue este el caso. Luego, en Gálatas 2:11, leemos que Pablo le llamó la atención a Pedro “porque era de condenar”. ¡De esto podemos deducir que Pedro no era considerado como un papa “infalible”!

Pablo dijo: “yo soy apóstol a los gentiles” (Romanos 11:13), en tanto que el ministerio de Pedro fue encaminado hacia el evangelio de la “circuncisión” (Gálatas 2:7-9). Este solo hecho parece prueba suficiente de que Pedro no fue obispo de Roma, como se enseña a los católicos, porque Roma era una ciudad gentil. Todo esto es sumamente significativo; especialmente cuando consideramos que el fundamento total del catolicismo romano está basado en la declaración de que Pedro fue el primer obispo romano.

Se pretende que Pedro fue a Roma por el año 41 d.C., y fue martirizado alrededor del 66 d.C., ¡pero ni tan siquiera existe la menor prueba de que Pedro estuviera en Roma! Al contrario, es evidente, en el Nuevo Testamento, que estuvo en Antioquía, Samaria, Cesarea, Jope y en otros sitios, ¡Pero nunca dice que fuera a Roma! Esta es una extraña omisión, ¡especialmente cuando recordamos que Roma era la capital del Imperio y se la tenía como la ciudad más importante del mundo!

Sin embargo, dicen los católicos romanos que Pedro sufrió martirio allí después de un pontificado de veinticinco años. Si aceptamos el año 66 d.C. como la fecha de su martirio, esto indicaría que fue obispo de Roma desde el año 41 al 66 d.C. Pero en el año 44 d.C., Pedro se hallaba en el Concilio de Jerusalén (Hechos 15). Cerca del 53 d.C. Pablo se reunió con él en Antioquía (Gálatas 2:11), cerca del 58 d.C., Pablo escribió su carta a los cristianos de Roma, en la cual envía saludos a 27 personas, pero ni siquiera menciona a Pedro. ¡Imagínese usted a un misionero escribiendo a la iglesia, saludando a los 27 miembros principales pero sin mencionar al pastor!

Ante la estatua de Pedro se han postrado miles de personas. Se supone que es la estatua de Pedro; pero, como hemos de ver en realidad tan sólo es un ídolo de origen no cristiano.

Con un estudio profundo de las Escrituras, encontramos que Pedro no fue obispo de Roma, que no fue el primer Papa y que el oficio papal no fue instituido por Cristo. Entonces, ¿cuál es el verdadero origen de tal oficio y por qué tratar de unir a Pedro con Roma?.

lunes, 23 de enero de 2012

Palabra de Jehová contra Israel

Palabra de Jehová contra Israel

Rev. Jorge Álvarez

La Palabra de Dios, a través del profeta Malaquías, nos dice:“Profecía de la Palabra de Jehová contra Israel, por medio de Malaquías.”(1:1).
Malaquías significa “mi mensajero”, “mensajero de Jehová” o “ángel de Jehová”. Fue escrito aproximadamentehace 430 años a. C., en la última parte de la administración de Nehemías y después de la época de Hageo y Zacarías. Era una época de crisis en el ministerio sacerdotal, donde existía un gran desorden entre los sacerdotes y el pueblo de Israel, pero en medio de todo ese caos viene la voz de Dios por medio de Malaquías, quien reprende a los sacerdotes y les hace algunas acusaciones. Vamos a considerar siete aspectos, pero que a la misma vez son siete acusaciones:

1°)“Yo os he amado…” Malaquías 1:2. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16.

Había una pérdida del primer amor, no había pasión por las almas perdidas, ni había el deseo de ministrar la Palabra del Señor. Dios ama al pecador, a pesar de su condición lo ama y nosotros tenemos que estar llevando este amor por todas partes. Cuando recibimos el perdón de Dios vamos en vía de recibir una bendición, una gloria especial, porque aprendimos a amar, amar a nuestro prójimo, amarnos los unos a los otros, pero sobre todo amar a nuestros enemigos. La Palabra dice: “Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros”.

2°)“Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos…” Malaquías 1:6. Esta acusación o advertencia estaba dirigida especialmente a los sacerdotes, debido al descuido de los ministros a las cosas de Dios.La palabraSacerdote significa “uno que ministra delante de Dios en favor de su pueblo”, se le llama también “el mensajero de Jehová”.

“Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? En el libro de Job 29:20 dice: “Mi honra se renovaba en mí…”, Job decía esto cuando caminaba en la luz de Dios, qué bueno es tener la luz de la Palabra, y decía Job: “¡Quién me volviese como en los meses pasados…!” (Job 29:2). Hay muchos predicadores que han dejado la gloria, la unción, las lenguas; estos son predicadores que están en los púlpitos petrificados, que no tienen la experiencia de reconocer y de darle honra a Dios y no permiten que la gloria de Dios se renueve en las vidas; no puede haber gloria sin honra.

“Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra.” Salmo 8:4-5. David era rey, pero deslumbraba una corona de favores, de misericordias, de honra, de bondad. Qué bueno que deseemos no la honra del hombre; antes deseamos el reconocimiento y la honra de parte de nuestro Dios, la gran herencia que nosotros tenemos es lo que Él nos ha prometido. “Los sabios heredarán honra, mas los necios llevarán ignominia.” Proverbios 3:35.

El verdadero profeta nos dice: “Y se escandalizaban de Él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa.” Mateo 13:57.  Lo primero que quiere hacer el diablo es quitar la honra, quitar la credibilidad, deshonrar para que no haya confianza. Dios ha ubicado alos líderes que están en esta obra y los ha honrado por encima de lo que digan, por encima de lo que publican; se ha demostrado que el pueblo de Dios es un pueblo victorioso, es un pueblo triunfante, este no es un pueblo que se esconde, este es un pueblo que sale a la luz y dice: ¡Aquí estoy para mostrar la gloria que tú me has dado Señor!

Dice la Palabra: “Si soy señor, ¿dónde está mi temor?” Cuando se pierde el temor, aparece la corrupción, por eso hay sacerdotes desechados, despreciados por Dios. Esaú menospreció su primogenitura y su bendición, y esto le trajo ser despreciado, ser desechado. Mientras nos pongamos en las manos del Señor para que nos use, para que nos bendiga, ahí vendrá el respaldo, ahí vendrá la respuesta de parte de Dios.

3°)“Oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?” Malaquías 1:6.

No había temor al nombre de Dios, no se reverenciaba el nombre del Señor. Nos dice la Palabra: “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.” Mateo 1:23. Esto quiere decir un salvador, y nosotros proclamamos el nombre que es sobre todo nombre, el nombre de Jesús.

Cuando estuve en África había una joven que era hija de uno de los pastores y había llevado a una amiga, esta persona nunca había escuchado el nombre de Jesús, y yo le dije: “Repite conmigo ¡Jesús, Jesús!” Y ella dijo: “¡Qué nombre más lindo!” Y de pronto comenzó a llorar, y seguía repitiendo: “¡Jesús, Jesús!” Porque ese es el nombre sobre todo nombre.

Cuando el régimen en Rusia estaba muy fuerte ocurrió algo especial, tenían encarcelado a un hombre de Dios, quien arrancaba las páginas de la Biblia y las pasaba por las celdas, y de esa manera se convertían los presos; y fue advertido que no podía hacerlo y que la próxima vez iba a ser castigado. Continúo haciéndolo y cuando se le acabaron las páginas de la Biblia, empezó a escribir lo que Dios le inspiraba y seguía regando la Palabra. Lo castigaron tremendamente, y le dijeron: “Si sigues escribiendo te vamos a cortar la mano derecha”. A él no le importó la amenaza, continuó la labor, y llegarona cortarle la mano dejándole tirado en la celda para que se muriera, él se arrastró hasta llegar a una de las paredes y con la sangre que salía de su mano escribió el nombre de Jesús. Dejó allí el nombre de Jesús, porque ese nombre es sobre todo nombre.


4°)“En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable.” Malaquías 1:7.“Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos.” Malaquías 1:8.

El Señor les dice:“Ofrecéis sobre mi altar pan inmundo”;esto era un sacrificio despreciable, el pan inmundo no era aceptable a Dios. Y dijeron: “¿En qué te hemos deshonrado?”; se nota su gran indiferencia a las cosas de Dios. Este es un mensaje a los sacerdotes que no cumplían con sus responsabilidades, ellos teníanque llevar el pan con seriedad. Dios en el desierto le dio a su pueblo pan de ángeles, el maná no se podría guardar, hay que sacarlo, el pan hay que entregarlo, sino se podriría y se llenaría de hongos. Entonces hay que llevar la Palabra de Dios con seriedad.

Una vez me tocó predicar, pensé que tenía un mensaje grande, y decía: “Voy a guardarlo para tal ocasión”. Pero mientras lo guardaba, detenía esa fuente de producción de parte de nuestro Dios, he aprendido que cuando llega la Palabra tengo que entregarla rápido, hay que dejar que fluya, ese es el pan de vida. Por ahí hay muchos panes viejos que están llenos de hongos, están ya podridos, son inmundos, es palabra adulterada.

Jehová sigue reprendiendo a los sacerdotes: “Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos.” Malaquías 1:8. Lo ciego es malo, lo ciego no tiene visión; lo cojo es enfermo, si lo cojo no puede caminar derecho, si está torcido, consintiendo y tolerandoal pecado, entonces es malo. Mas nosotros somos un ejército que estamos contra el pecado, porque esta Misión no acepta el pecado.

5°)“Habéis hecho cansar a Jehová con vuestras palabras. Y decís: ¿En qué le hemos cansado? En que decís: Cualquiera que hace mal agrada a Jehová, y en los tales se complace; o si no, ¿dónde está el Dios de justicia?” Malaquías 2:17.

Eso era lo que ellos decían: “Cualquiera que hace mal agrada a Jehová”. O sea, que lo malo es bueno, ahora muchos dicen: “¿Por qué tanta prohibición, por qué tanta exigencia?” Esto no nace de nosotros, esto nace de la Palabra, y queremos sujetarnos a la Palabra, queremos vivir en la santidad, vivir en la pureza, es que “sin santidad nadie verá al Señor”. A Dios no le agradan los carnales, no le agrada la idolatría, la mentira, la murmuración, la vanidad, el adulterio, la fornicación, la homosexualidad, la mundanalidad, las falsas enseñanzas, la astrología, las hechicerías, los celos ministeriales, tenemos que alejarnos de todo lo que ha Dios no le agrada.

Por eso aparece esta interrogante: “¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando Él se manifieste?Porque Él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.” Malaquías 3:2. “Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, y como en los años antiguos” Malaquías 3:4. Dios ha limpiado a todo aquel que quiere vivir la Palabra y la limpieza es para todos.

6°)“Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos?” Malaquías 3:7. Abandonaron las leyes, abandonaron los mandamientos, abandonaron la Palabra escrita. Los antiguos profetas hablaban: “Así ha dicho Jehová”, y “escrito está”.Ellos no hablaban por hablar, hablaban lo que Dios les decía, eran los antiguos profetas y la palabra profeta empieza con pro, uno que está en pro de la fe, PRO-FE; es como el micrófono que es leal a mi voz, no habló una cosa y el micrófono dice otra. Tenemos que ser leales a Dios y a la Palabra que pone en nuestros labios para que nosotros prediquemos con la verdad de Dios.

Cuando Satanás vino a tentar a Jesús, el Señor lo venció con la Palabra y le dijo: “Escrito está…” En la epístola a los Efesios capítulo 6, encontramos la vestidura que usaban los soldados, pero dentro de la vestidura había una espada y era la única arma ofensiva. Oí en un noticiero que Irak odia a los judíos, a los cristianos y a todo el mundo, que para el 2015 tendrán misiles que saldrán de Irak y llegarán a los Estados Unidos.Pero no son las armas humanas las que se necesitan,la única arma que necesitamos es la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.

7°)“¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.” Malaquías 3:8.

Leemos en la Biblia: “Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” Hebreos 4:13.Ante Dios no hay cosa que se pueda esconder, no podemos ser como Ananías y Safira (Hechos 5), que diciendo una cantidad engañosa no pudieron recibir la bendición que Dios tenía reservada para ellos; robarle al padre celestial es una necedad, robar a su benefactor es robar de la mano que le da de comer, ¿cómo puede el hombre robar a Dios?No hay error en cuanto a esto, pues Dios contesta: “En vuestros los diezmos y ofrendas”.

Muchos pueden ser fieles en los diezmos, pero Dios espera también de nosotros nuestras ofrendas. Hay gente que se molesta en recoger ofrendas, en muchos lugares ya no se practica esto, porque la gente no tiene la sensibilidad y la responsabilidad en la Palabra. El pueblo dice: “¿En qué te hemos robado?” Ellos han perdido toda espontaneidad para dar a nuestro Dios.Hay una diferencia entre ofrendar y diezmar; los diezmos son un pago a Dios, no lo estamos dando, estamos pagándole a Dios; las ofrendas si se la damos a Dios, esto no es para la organización, esto es para Dios. Muchos no reciben bendición porque no le dan a Dios. “Dad, y se os dará…” Lucas 6:38. La ofrenda misionera, que no es diezmo ni tampoco ofrenda, es una ofrenda de sacrificio por la carga de los misioneros por las almas que están pérdidas, hay que darlo.

La Palabra dice: “Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.” Malaquías 3:10. Eso es nuestra obligación, traer a la iglesia los diezmos, es parte de la adoración a Dios, el motivo es para que haya alimento en la casa de Dios y supla las necesidades, quiere decir comida espiritual. “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado…” 1 Corintios 16:2. Es un momento cuando Dios quiere que nosotros lo hagamos, el resultado de pagar los diezmos dice Dios: “Dame a mí primero y yo te daré a ti”. Por eso es que promete: “Probadme ahora en esto…” Es una promesa que Dios hace y luego la apoya con un reto: “Probadme ahora en esto”.

Cuando Dios está diciendo: “Abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendiciones hasta que sobreabunde”, está prometiendo una bendición no hasta que abunde, sino hasta que sobreabunde, quiere decir que la bendición es muy grande.

Palabra de Jehová contra Israel

Palabra de Jehová contra Israel

Rev. Jorge Álvarez

La Palabra de Dios, a través del profeta Malaquías, nos dice:“Profecía de la Palabra de Jehová contra Israel, por medio de Malaquías.”(1:1).
Malaquías significa “mi mensajero”, “mensajero de Jehová” o “ángel de Jehová”. Fue escrito aproximadamentehace 430 años a. C., en la última parte de la administración de Nehemías y después de la época de Hageo y Zacarías. Era una época de crisis en el ministerio sacerdotal, donde existía un gran desorden entre los sacerdotes y el pueblo de Israel, pero en medio de todo ese caos viene la voz de Dios por medio de Malaquías, quien reprende a los sacerdotes y les hace algunas acusaciones. Vamos a considerar siete aspectos, pero que a la misma vez son siete acusaciones:

1°)“Yo os he amado…” Malaquías 1:2. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16.

Había una pérdida del primer amor, no había pasión por las almas perdidas, ni había el deseo de ministrar la Palabra del Señor. Dios ama al pecador, a pesar de su condición lo ama y nosotros tenemos que estar llevando este amor por todas partes. Cuando recibimos el perdón de Dios vamos en vía de recibir una bendición, una gloria especial, porque aprendimos a amar, amar a nuestro prójimo, amarnos los unos a los otros, pero sobre todo amar a nuestros enemigos. La Palabra dice: “Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros”.

2°)“Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos…” Malaquías 1:6. Esta acusación o advertencia estaba dirigida especialmente a los sacerdotes, debido al descuido de los ministros a las cosas de Dios.La palabraSacerdote significa “uno que ministra delante de Dios en favor de su pueblo”, se le llama también “el mensajero de Jehová”.

“Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? En el libro de Job 29:20 dice: “Mi honra se renovaba en mí…”, Job decía esto cuando caminaba en la luz de Dios, qué bueno es tener la luz de la Palabra, y decía Job: “¡Quién me volviese como en los meses pasados…!” (Job 29:2). Hay muchos predicadores que han dejado la gloria, la unción, las lenguas; estos son predicadores que están en los púlpitos petrificados, que no tienen la experiencia de reconocer y de darle honra a Dios y no permiten que la gloria de Dios se renueve en las vidas; no puede haber gloria sin honra.

“Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra.” Salmo 8:4-5. David era rey, pero deslumbraba una corona de favores, de misericordias, de honra, de bondad. Qué bueno que deseemos no la honra del hombre; antes deseamos el reconocimiento y la honra de parte de nuestro Dios, la gran herencia que nosotros tenemos es lo que Él nos ha prometido. “Los sabios heredarán honra, mas los necios llevarán ignominia.” Proverbios 3:35.

El verdadero profeta nos dice: “Y se escandalizaban de Él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa.” Mateo 13:57.  Lo primero que quiere hacer el diablo es quitar la honra, quitar la credibilidad, deshonrar para que no haya confianza. Dios ha ubicado alos líderes que están en esta obra y los ha honrado por encima de lo que digan, por encima de lo que publican; se ha demostrado que el pueblo de Dios es un pueblo victorioso, es un pueblo triunfante, este no es un pueblo que se esconde, este es un pueblo que sale a la luz y dice: ¡Aquí estoy para mostrar la gloria que tú me has dado Señor!

Dice la Palabra: “Si soy señor, ¿dónde está mi temor?” Cuando se pierde el temor, aparece la corrupción, por eso hay sacerdotes desechados, despreciados por Dios. Esaú menospreció su primogenitura y su bendición, y esto le trajo ser despreciado, ser desechado. Mientras nos pongamos en las manos del Señor para que nos use, para que nos bendiga, ahí vendrá el respaldo, ahí vendrá la respuesta de parte de Dios.

3°)“Oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?” Malaquías 1:6.

No había temor al nombre de Dios, no se reverenciaba el nombre del Señor. Nos dice la Palabra: “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.” Mateo 1:23. Esto quiere decir un salvador, y nosotros proclamamos el nombre que es sobre todo nombre, el nombre de Jesús.

Cuando estuve en África había una joven que era hija de uno de los pastores y había llevado a una amiga, esta persona nunca había escuchado el nombre de Jesús, y yo le dije: “Repite conmigo ¡Jesús, Jesús!” Y ella dijo: “¡Qué nombre más lindo!” Y de pronto comenzó a llorar, y seguía repitiendo: “¡Jesús, Jesús!” Porque ese es el nombre sobre todo nombre.

Cuando el régimen en Rusia estaba muy fuerte ocurrió algo especial, tenían encarcelado a un hombre de Dios, quien arrancaba las páginas de la Biblia y las pasaba por las celdas, y de esa manera se convertían los presos; y fue advertido que no podía hacerlo y que la próxima vez iba a ser castigado. Continúo haciéndolo y cuando se le acabaron las páginas de la Biblia, empezó a escribir lo que Dios le inspiraba y seguía regando la Palabra. Lo castigaron tremendamente, y le dijeron: “Si sigues escribiendo te vamos a cortar la mano derecha”. A él no le importó la amenaza, continuó la labor, y llegarona cortarle la mano dejándole tirado en la celda para que se muriera, él se arrastró hasta llegar a una de las paredes y con la sangre que salía de su mano escribió el nombre de Jesús. Dejó allí el nombre de Jesús, porque ese nombre es sobre todo nombre.


4°)“En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable.” Malaquías 1:7.“Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos.” Malaquías 1:8.

El Señor les dice:“Ofrecéis sobre mi altar pan inmundo”;esto era un sacrificio despreciable, el pan inmundo no era aceptable a Dios. Y dijeron: “¿En qué te hemos deshonrado?”; se nota su gran indiferencia a las cosas de Dios. Este es un mensaje a los sacerdotes que no cumplían con sus responsabilidades, ellos teníanque llevar el pan con seriedad. Dios en el desierto le dio a su pueblo pan de ángeles, el maná no se podría guardar, hay que sacarlo, el pan hay que entregarlo, sino se podriría y se llenaría de hongos. Entonces hay que llevar la Palabra de Dios con seriedad.

Una vez me tocó predicar, pensé que tenía un mensaje grande, y decía: “Voy a guardarlo para tal ocasión”. Pero mientras lo guardaba, detenía esa fuente de producción de parte de nuestro Dios, he aprendido que cuando llega la Palabra tengo que entregarla rápido, hay que dejar que fluya, ese es el pan de vida. Por ahí hay muchos panes viejos que están llenos de hongos, están ya podridos, son inmundos, es palabra adulterada.

Jehová sigue reprendiendo a los sacerdotes: “Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos.” Malaquías 1:8. Lo ciego es malo, lo ciego no tiene visión; lo cojo es enfermo, si lo cojo no puede caminar derecho, si está torcido, consintiendo y tolerandoal pecado, entonces es malo. Mas nosotros somos un ejército que estamos contra el pecado, porque esta Misión no acepta el pecado.

5°)“Habéis hecho cansar a Jehová con vuestras palabras. Y decís: ¿En qué le hemos cansado? En que decís: Cualquiera que hace mal agrada a Jehová, y en los tales se complace; o si no, ¿dónde está el Dios de justicia?” Malaquías 2:17.

Eso era lo que ellos decían: “Cualquiera que hace mal agrada a Jehová”. O sea, que lo malo es bueno, ahora muchos dicen: “¿Por qué tanta prohibición, por qué tanta exigencia?” Esto no nace de nosotros, esto nace de la Palabra, y queremos sujetarnos a la Palabra, queremos vivir en la santidad, vivir en la pureza, es que “sin santidad nadie verá al Señor”. A Dios no le agradan los carnales, no le agrada la idolatría, la mentira, la murmuración, la vanidad, el adulterio, la fornicación, la homosexualidad, la mundanalidad, las falsas enseñanzas, la astrología, las hechicerías, los celos ministeriales, tenemos que alejarnos de todo lo que ha Dios no le agrada.

Por eso aparece esta interrogante: “¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando Él se manifieste?Porque Él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.” Malaquías 3:2. “Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, y como en los años antiguos” Malaquías 3:4. Dios ha limpiado a todo aquel que quiere vivir la Palabra y la limpieza es para todos.

6°)“Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos?” Malaquías 3:7. Abandonaron las leyes, abandonaron los mandamientos, abandonaron la Palabra escrita. Los antiguos profetas hablaban: “Así ha dicho Jehová”, y “escrito está”.Ellos no hablaban por hablar, hablaban lo que Dios les decía, eran los antiguos profetas y la palabra profeta empieza con pro, uno que está en pro de la fe, PRO-FE; es como el micrófono que es leal a mi voz, no habló una cosa y el micrófono dice otra. Tenemos que ser leales a Dios y a la Palabra que pone en nuestros labios para que nosotros prediquemos con la verdad de Dios.

Cuando Satanás vino a tentar a Jesús, el Señor lo venció con la Palabra y le dijo: “Escrito está…” En la epístola a los Efesios capítulo 6, encontramos la vestidura que usaban los soldados, pero dentro de la vestidura había una espada y era la única arma ofensiva. Oí en un noticiero que Irak odia a los judíos, a los cristianos y a todo el mundo, que para el 2015 tendrán misiles que saldrán de Irak y llegarán a los Estados Unidos.Pero no son las armas humanas las que se necesitan,la única arma que necesitamos es la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.

7°)“¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.” Malaquías 3:8.

Leemos en la Biblia: “Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” Hebreos 4:13.Ante Dios no hay cosa que se pueda esconder, no podemos ser como Ananías y Safira (Hechos 5), que diciendo una cantidad engañosa no pudieron recibir la bendición que Dios tenía reservada para ellos; robarle al padre celestial es una necedad, robar a su benefactor es robar de la mano que le da de comer, ¿cómo puede el hombre robar a Dios?No hay error en cuanto a esto, pues Dios contesta: “En vuestros los diezmos y ofrendas”.

Muchos pueden ser fieles en los diezmos, pero Dios espera también de nosotros nuestras ofrendas. Hay gente que se molesta en recoger ofrendas, en muchos lugares ya no se practica esto, porque la gente no tiene la sensibilidad y la responsabilidad en la Palabra. El pueblo dice: “¿En qué te hemos robado?” Ellos han perdido toda espontaneidad para dar a nuestro Dios.Hay una diferencia entre ofrendar y diezmar; los diezmos son un pago a Dios, no lo estamos dando, estamos pagándole a Dios; las ofrendas si se la damos a Dios, esto no es para la organización, esto es para Dios. Muchos no reciben bendición porque no le dan a Dios. “Dad, y se os dará…” Lucas 6:38. La ofrenda misionera, que no es diezmo ni tampoco ofrenda, es una ofrenda de sacrificio por la carga de los misioneros por las almas que están pérdidas, hay que darlo.

La Palabra dice: “Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.” Malaquías 3:10. Eso es nuestra obligación, traer a la iglesia los diezmos, es parte de la adoración a Dios, el motivo es para que haya alimento en la casa de Dios y supla las necesidades, quiere decir comida espiritual. “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado…” 1 Corintios 16:2. Es un momento cuando Dios quiere que nosotros lo hagamos, el resultado de pagar los diezmos dice Dios: “Dame a mí primero y yo te daré a ti”. Por eso es que promete: “Probadme ahora en esto…” Es una promesa que Dios hace y luego la apoya con un reto: “Probadme ahora en esto”.

Cuando Dios está diciendo: “Abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendiciones hasta que sobreabunde”, está prometiendo una bendición no hasta que abunde, sino hasta que sobreabunde, quiere decir que la bendición es muy grande.

El salón de belleza de Dios (Rev. Jorge Humberto Henao)

El salón de belleza de Dios (Rev. Jorge Humberto Henao)


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