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martes, 15 de noviembre de 2011

¿Tiene razón la Biblia?

Y la Biblia tenía razón (especial)

 
Un investigador alemán se propuso verificar la autenticidad y veracidad de los relatos bíblicos a la luz de la arqueología. Los resultados fueron publicados en un libro que asombró al mundo y se vendió por millones.

A fines de los años 50, un investigador alemán, Werner Keller, se propuso verificar la autenticidad y veracidad de los relatos bíblicos a la luz de la arqueología. Los resultados fueron publicados en un libro que asombró al mundo y se vendió por millones. Debido a las conclusiones científicas, aquel trabajo no pierde vigencia. Este es un resumen notable.

En el año 1950, mientras estaba dedicado a mis trabajos acostumbrados, cayó en mis manos el relato de la expedición del arqueólogo francés profesor Parrot y de su paisano el profesor Schaeffer sobre las excavaciones realizadas en Mari y Ugarit. Las tablillas con caracteres cuneiformes halladas en Mari, en el Éufrates Medio, contenían nombres bíblicos que han hecho que las narraciones de los patriarcas, tenidas hasta entonces por “leyendas piadosas”, pasarán de improviso a ser enmarcadas en una época histórica.

En Ugarit (2 Reyes 16:3; Jueces 2:13) junto al Mediterráneo, habían salido a la luz por primera vez los testimonios del culto de Baal profesado por los cananeos. Aquel mismo año se descubrió un rollo del libro del profeta Isaías en una cueva del Mar Muerto, al cual se le atribuyó una fecha anterior a la Era Cristiana. Estas noticias verdaderamente sensacionales despertaron en mí el deseo del estudio de la arqueología bíblica, el más reciente y menos tratado campo de la investigación de la Antigüedad. Así, pues, me dediqué a buscar, tanto en las obras publicadas en Alemania como en los demás países, una exposición clara y sucinta, asequible a todos, de las investigaciones realizadas; pero no encontré ninguna, sencillamente porque no existe. Entonces, me dirigí directamente a las fuentes de información –auxiliado activamente en este trabajo de carácter detectivesco por mi propia esposa- visitando las bibliotecas de muchos países para recoger todos los datos verdaderamente científicos contenidos en las obras especializadas relativas a la arqueología bíblica. A medida que fui profundizando en el tema, el asunto me resultó más emocionante.
La puerta de entrada al mundo histórico del Antiguo Testamento fue abierta por el francés Paul Emile Botta en el año 1843.

En unas excavaciones realizadas en Mesopotamia, concretamente en Corsabad, tropezó de improviso con los bajorrelieves del rey asirio Sargón II (Isaías 20:1) que había diezmado el reino de Israel, llevándose a sus pobladores en largas columnas. Los relatos de las campañas de este soberano están relacionados con la conquista de Samaria, de la cual habla la Biblia.
Desde hace un siglo, sabios americanos, ingleses, franceses y alemanes realizan excavaciones en el próximo Oriente, en Mesopotamia, Palestina y Egipto. Las grandes naciones han fundado institutos y escuelas especiales para este trabajo de exploración. En 1869 se creó el llamado “Palestine Exploration Fund”; en 1892 la Escuela Bíblica de los Dominicos de San Esteban. Les siguieron en 1898 la “Deutsche Orient-Gesellschaft”, en 1900 las “American Schools of Oriental Research” y en 1901 el Instituto Alemán de Arqueología.

En Palestina, se sacaron a la luz del día sitios y ciudades frecuentemente mencionados en la Biblia. Aparecen y están situados tal y donde la Biblia dice. En las antiquísimas inscripciones y edificaciones excavadas, los exploradores encuentran cada vez más personajes del Antiguo y del Nuevo Testamento. Los bajorrelieves de aquella época revelan las imágenes de pueblos cuya existencia se conocían solo por los nombres. Sus rasgos fisonómicos, su indumentaria, sus armas tomaron ahora cuerpo para la posteridad. Estatuas y figuras colosales muestran a los hititas de ancha nariz, a los filisteos (Génesis 10:14) esbeltos y de elevada estatura, a los elegantes príncipes cananeos con los carros de hierro, tan temidos de Israel, a los reyes de Mari –contemporáneos de Abraham– de sonrisa tan pacífica.
A través de los milenios, los reyes asirios no han perdido nada de su ceño adusto: Tiglat-pileser III (2 Reyes 16:7), conocido en el Antiguo Testamento con el nombre de Pul (2 Reyes 15:19); Senaquerib (2 Reyes 18:13), que destruyó a Laquís y puso cerco a Jerusalén; Asaradón que hizo encadenar al rey Manasés, y Asurbanipal, “el grande y célebre Asnapar” del libro de Esdras 4: 10.

Igual que a Nínive y Nimrod (Génesis 10:12) -la antigua Cala-, a Asur (1 Crónicas 2:24) y a Tebas (Jeremías 46:25), que los profetas llamaban No-Amon, los investigadores despertaron de las brumas de la Antigüedad a la execrada Babel de la Biblia y su torre legendaria (Génesis 11). En el delta del Nilo, los arqueólogos encontraron las ciudades de Pitón y Ramesés (Éxodo 1:11), donde los israelitas padecieron odiosa esclavitud; sacaron a la luz las capas de fuego y de destrucción que acompañaron a los hijos de Israel en la conquista de Canaán, y Guibá la fortaleza de Saúl, en cuyos muros el joven David cantó con su arpa; en Meguido dieron con unas inmensas caballerizas del rey Salomón, quien tenía doce mil soldados de a caballo.

Del mundo del Nuevo Testamento reaparecieron las magníficas construcciones del rey Herodes. En el corazón de la antigua Jerusalén se encontró el pavimento elevado mencionado por el evangelista Juan, en el cual Jesús estuvo ante Pilato. Los asiriólogos descifraron en las tablas estelares de Babilonia, los datos exactos de observación de la estrella de Belén.

Estos hallazgos y descubrimientos tan asombrosos e inabarcables por su profusión, han modificado bastante nuestra manera de concebir la Biblia. Acontecimientos que hasta hoy día se consideraban como “leyendas piadosas” adquieren de repente un prestigio histórico. Por lo general, los resultados de la investigación coinciden exactamente con los relatos bíblicos hasta en los mínimos detalles.
No solo “confirman”, sino que aclaran al propio tiempo los sucesos históricos sobre que se basan el Antiguo Testamento y los Evangelios. Los acontecimientos y la historia del pueblo de Israel se presentan así enmarcados tanto en el colorido de su propia época, en un escenario vivo y variado, como en las circunstancias y luchas políticas, culturales y económicas de los estados y los grandes reinos del País de los Dos Ríos y del Nilo, a cuya influencia nunca pudieron escapar por completo durante más de dos mil años.

Está muy generalizada la idea de que la Biblia es exclusivamente Historia Sagrada, una base de la fe para los cristianos de todo el mundo. Pero al propio tiempo es también un libro de hechos que tuvieron auténtica realidad. En este aspecto es, ciertamente, incompleta, pues el pueblo judío escribió su historia solo en relación con Jehová, es decir, la historia de sus pecados y su expiación. Pero estos acontecimientos son históricamente verdaderos y se han comprobado con exactitud verdaderamente asombrosa.
Con la ayuda de las investigaciones realizadas, muchos de los pasajes bíblicos pueden comprenderse e interpretarse mejor de lo que lo han sido hasta ahora. Cierto que hay tendencias teológicas para las cuales solo cuenta la palabra. Pero, “¿cómo comprenderla?” –pregunta el célebre arqueólogo francés profesor André Parrot– si no se la encuadra en su exacto marco cronológico, histórico y geográfico”.

Hasta ahora el conocimiento de estos raros descubrimientos sólo estaba al alcance de un pequeño círculo de expertos. Hace medio siglo se preguntaba el profesor Federico Delitzsch, de Berlín: “¿Por qué tantos afanes en esas lejanas, inhóspitas y peligrosas tierras? ¿Para qué ese costoso trasiego de detritus milenario, escarbando hasta el fondo de agua subterránea, en lugares donde no se encontrará ni oro ni plata? ¿Por qué esta lucha entre las naciones para asegurarse esas áridas colinas donde realizar sus propias excavaciones?”
El erudito alemán Gustavo Dalman dióle en Jerusalén la contestación adecuada al expresar la esperanza de que un día todo cuanto en las excavaciones se hubiese “visto y comprobado, tanto para los trabajos científicos como para la práctica”, pudieran la Escuela y la Iglesia valorizarlo y convertirlo en material provechoso.
Y precisamente esto último es lo que no se ha realizado todavía.

No hay libro alguno en la Historia de la Humanidad que haya ejercido influencia tan grande y decisiva en el desarrollo de todo el mundo occidental y que haya alcanzado tanta difusión como el “Libro de los Libros”…la Biblia. Traducida a 3,500 idiomas y dialectos, hoy, al cabo de dos milenios, no parece dar señales de haber terminado su brillante carrera.

Dada la acumulación y la preparación del material recogido, el cual no pretendo decir que sea completo, me vino la idea de que era llegada la hora de hacer partícipes a los lectores de la Biblia y a sus detractores, a los creyentes ya los incrédulos, de los apasionantes descubrimientos realizados por las diferentes disciplinas científicas. Y ante la abundancia enorme de resultados auténticos y seguros se me hace cada vez más patente, a pesar de la crítica impregnada de duda de que se ha hecho blanco a la Biblia desde la época de la Ilustración hasta nuestros días, esta idea: ¡La Biblia tenía razón. (FUENTE: IMPACTOEVANGELISTICO.COM)

Esto esta pasando en el mundo

Turbación en el Medio Oriente

Turbación en el Medio Oriente
La profecía bíblica nos alerta sobre las guerras y rumores de guerras para los tiempos del fin, las revueltas violentas en África y el mundo árabe son parte de un crítico presente. Una bomba lista para explotar.
Importantes guerras se acercan al Medio Oriente, de acuerdo a las profecías bíblicas de Salmo 83 y Ezequiel 38 y 39. Sería prudente para las personas prepararse ahora, en el 2011, para su pronta y secuencial llegada.

Es de conocimiento público que en diciembre de 2009, Irán, Siria, Hizbolá y Hamás se convirtieron en aliados por pactos de guerra bonafide contra Israel. Irán es un miembro de Ezequiel 38 y 39 y Siria, Hizbolá y Hamás parecen estar identificados en Salmo 83. Estos pactos de guerra, al parecer, los compromete a luchar uno al lado del otro si alguno de ellos fuera atacado por Israel. Si estos pactos hubiesen estado vigentes durante el conflicto de 22 días entre Israel y Hamás, que finalizó en enero del 2009, el resultado podría haber sido dramáticamente diferente.

En ese entonces, las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, por sus siglas en inglés), aparentemente emboscaron a Hamás con su exhibición de fuerza en represalia y atrapó a estos otros con la guardia baja. Ninguno de ellos fue capaz de levantar un dedo para rescatar a Hamás del embate infligido por las IDF. El programa nuclear de Irán estaba incompleto, Hizbolá estaba en el proceso de reaprovisionar sus arsenales de cohetes, y las cicatrices de guerra de los sirios de 1948, 1967 y 1973 los hicieron reacios a unirse a Hamás. Así pues, estos enemigos jurados de Israel fueron reducidos a ruidos de sable marginales en ese momento.

Sin embargo, las cosas se han deteriorado y son muy diferentes en la actualidad. Una breve reseña de eventos que están ocurriendo en el Medio Oriente desde la guerra entre Israel y Hamás, sugiere que el Creciente Fértil es actualmente una bomba de los tiempos del fin lista para explotar. En adición a los pactos de guerra descritos anteriormente, aquí hay unas cuantas ocurrencias interinas problemáticas más:

1. Los israelíes están siendo equipados con máscaras antigases.
2. Los israelíes se están preparando para una guerra química de frentes múltiples contra Irán, Hizbolá, Siria y Hamás.
3. Israel está construyendo nuevos refugios de bombas y renovando miles de antiguos.
4. Israel está amenazando con un ataque preventivo contra los sitios nucleares de Irán.
5. Irán podría tener una bomba nuclear dentro de 18 meses.
6. Ahora se cree que Siria tiene los más poderosos misiles Scud en el mundo.
7. Siria ha enviado al parecer, misiles Scud a Hizbolá.
8. Siria ha amenazado con atacar las principales ciudades israelíes en caso de guerra.
9. Hizbolá ha declarado que puede barrer la mitad del ejército de Israel.
10. Hizbolá ha estado entrenando para combate cuerpo a cuerpo dentro de las ciudades israelíes.
11. Hizbolá y Siria supuestamente tienen armas químicas.
12. Hizbolá ha almacenado más de 50,000 cohetes.
13. Jerusalén y Tel Aviv están al alcance de los cohetes de los enemigos de Israel.
14. Hamás supuestamente tiene cohetes que pueden alcanzar el reactor nuclear de Israel en Dimona.

Éstos son solo algunos de los numerosos eventos que apuntan hacia una guerra cercana en el Medio Oriente. La guerra entre Israel y Hamás creó un grado elevado de animosidad entre los enemigos árabes y persas contra Israel. Como un resultado del conflicto, Turquía restringió relaciones con Israel y la Liga Árabe votó unánimemente de nuevo por no normalizar las relaciones con Israel.

Garantizando preocupaciones adicionales, el Rey Abdullah de Jordania, expresó recientemente una grave insatisfacción acerca del frágil tratado de paz de su país con Israel. En una entrevista con el Wall Street Journal,  advirtió que “Jerusalén podría estallar en otra guerra” y declaró que “Jordania estaba mejor económicamente antes que hiciera la paz con Israel en 1994”. Jordania y Egipto son los únicos estados árabes que en la actualidad están en paz con Israel, lo que hace que las declaraciones de Abdullah sean extremadamente desconcertantes.

Las probabilidades de que la guerra está a punto de estallar pronto en el Medio Oriente son muy altas. Las soluciones diplomáticas para resolver el conflicto han fracasado continuamente. Las relaciones entre Irán e Israel, la Liga Árabe e Israel e incluso Estados Unidos e Israel son desesperadamente tensas y en un aparente estado de deterioro.

En ningún momento en la historia de Israel, éste nunca ha enfrentado una amenaza existencial de la magnitud que enfrenta actualmente. Los antiguos enemigos de Israel poseían arcos y flechas, pero hoy en día el Estado Judío enfrenta arsenales que pueden borrarlo del mapa.

¡La humanidad debería prestar atención ahora a las profecías de guerra de la Biblia y prepararse para la guerra y no para la paz en el Medio Oriente! Estas profecías están programadas a ocurrir pronto y de forma secuencial, basándose cada una en la otra. De acuerdo con las Escrituras, el resultado de estas guerras conducirá a un orden mundial, a la construcción de un tercer Templo Judío y a la llegada del Anticristo.

El tiempo es esencial, evidenciado por los eventos que están preparando el escenario en la Tierra Santa. Los cristianos, no sabiendo si experimentarán estas guerras proféticas o serán arrebatados antes, deberían considerar vivir cada día en la tierra como si fuera el ultimo.

lunes, 14 de noviembre de 2011

La Venida de Cristo

¿Cuándo vendrá Jesucristo de nuevo?

 
Nadie puede decir, con cierto grado de certeza, cuándo regresa Jesús, porque Él declaró con toda claridad que ni aun los ángeles del cielo sabían el día. “Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre”, Marcos 13:32.
Podemos observar algunas señales, o indicios, de que su regreso se aproxima (Mateo 24:3; Lucas 21:7). Jesús dijo que habría guerras y rumores de guerras, revoluciones, hambrunas, enfermedades y terremotos en diferentes lugares (Mateo 24:6, 7; Lucas 21:10, 11). Habrá un incremento de la agitación y la anarquía, y finalmente aparecerá el anticristo (2 Tesalonicenses 2:3, 4). Muchos creyentes experimentarán un enfriamiento de su fe (Mateo 24:12). Habrá persecución de cristianos y un período de desorden general. Todas estas cosas están ya sucediendo con creciente frecuencia.
Muchos piensan que otro acontecimiento que debe suceder antes del retorno de Jesús es el restablecimiento del estado de Israel. El Israel histórico desapareció de la escena mundial hace muchos siglos, pero en 1948 se estableció un nuevo Israel. La reubicación de los judíos en Israel constituye una clara señal, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, de que nuestra era está por concluir (Lucas 21:24). El 6 de junio de 1967, los judíos tomaron control de toda Jerusalén por primera vez desde que la ciudad fue capturada por Nabucodonosor en 586 a.C., lo cual indica que la era del poder mundial de los gentiles llega a su fin.
Sin embargo, Jesús dijo que algo importante que anunciaría su regreso sería la proclamación de su evangelio en todo el mundo. “Y será predicado este Evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas ala s naciones; y entonces vendrá el fin”, Mateo 24:14.
Estas son las señales de los tiempos postreros. Siempre debemos estar preparados para el retorno del Señor, porque nadie sabe el día ni la hora en que ocurrirá.
Tesalonicenses 4:16, 17; 1 Corintios 15:51, 52; Mateo 24:40-42.
Zacarías 14:1-9; Mateo 24:30, 31; 2 Tesalonicenses 1:7; Tito 2:13; Judas 14, 15.
FUENTE: IMPACTO EVANGELÍSTICO